Cuatro lugares emblemáticos

por Admin

Con motivo de la celebración del Año Jubilar, presentamos el proyecto ‘El Camino de la Madre Cándida’, en el que se llevarán a cabo rutas urbanas e interurbanas que permitirán adentrarse en la historia de la Madre Fundadora. Son caminos físicamente transitables que nos ayudarán a realizar hoy, como Familia Madre Cándida, un camino espiritual, para encontrarnos con Jesús y dejar que Él transforme y llene nuestras vidas.

 ‘Cuatro lugares emblemáticos en el Camino de la Madre Cándida’ se integra dentro de esta iniciativa y centra su atención en distintos edificios que posee la Congregación de las Hijas de Jesús en España: el Caserío de Berrozpe (Andoain), la Iglesia de Santa Cándida que alberga el retablo de la Sagrada Familia, popularmente conocido como “El Rosarillo” (Valladolid) y, por último, los edificios de Montellano y Mostenses, ambos situados en Salamanca.

 

Caserío de Berrozpe

En Berrozpe nació Juanitatxo, más tarde Santa Cándida María de Jesús, un 31 de mayo de 1845. En este señorial caserío de Andoain están las raíces de las Hijas de Jesús. Unas raíces que saben a esfuerzo y trabajo, que se hunden en la religiosidad profunda y el amor a María, que se arraigan en los valores de la familia, la confianza y el compromiso por los más pobres. Dios tenía un sueño y se hizo vida aquí.

 

Retablo de la Sagrada Familia (“El Rosarillo”) 

El 2 de abril de 1869, la Madre Cándida sintió la inspiración mientras rezaba ante el altar de la Sagrada Familia en la Iglesia del Rosarillo de Valladolid. Sabía que quería hacer la voluntad de Dios y, para ello, debía fundar una nueva Congregación, con el título de Hijas de Jesús, dedicada a la salvación de las almas, por medio de la educación e instrucción de la niñez y juventud. Y así lo hizo. Dos años después, en Salamanca, fundó oficialmente una Congregación que, con el tiempo, terminaría expandiéndose por el mundo.

Colegio Mayor Montellano

A finales de septiembre de 1877, la comunidad se trasladó a Montellano, un noble edificio construido en el siglo XV. Una parte de él se dedicó para las hermanas, tanto profesas como novicias y, la otra, para el colegio, que abrió sus puertas el 1 de octubre. En este emblemático edificio, la Madre Cándida pasó muchas horas escribiendo las Constituciones, primero, para su aprobación diocesana en 1892 y, más tarde, para conseguir la aprobación del Santo Padre. Este lugar también fue testigo, en 1894, del primer Capítulo General de la Congregación, en el que la Madre Cándida fue elegida superiora general.

 

Edificio de los Mostenses de Salamanca

Después de pasar 20 años en Montellano, la Madre Cándida fijó su residencia en los Mostenses, donde vivió hasta el final de sus días. Aquí, dirigió y siguió con solicitud y cariño la marcha de los proyectos de la Congregación, con inicios nada fáciles pero resultados fecundos y eficaces. Desde 1966, año de su beatificación, la urna que contiene los restos de la Madre Cándida se encuentra bajo el altar.

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