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7 de diciembre de 1871

por Admin

Hace bien beber de la frescura del manantial; sin canalizar todavía, sin contaminación. Agua que salta a borbotones, que no para quieta hasta encontrar su cauce y lecho para fecundar y dar vida a la tierra. Releemos con emoción y cariño nuestros orígenes. Narrados con sencillez por alguien que los vivió: Sandalio García Alcalde S.J. Hemos dejado fluir sus recuerdos, como esa agua cristalina de manantial. Así nos lo cuenta:

“Fue el 7 de diciembre de 1871, cuando una caravana compuesta por cuatro mujeres, Cándida María de Jesús, Petra PiernaviejaCipriana Vihuela y Gertrudis García, de cuya custodia iba encargado el jesuita vallisoletano P. Miguel San José Herranz, abandonaban el coche diligencia que desde Valladolid los había conducido, y se detenían en el parador de la Plaza Mayor de Salamanca.

Recibidas todas estas personas por algunas señoras que las esperaban, se dirigieron todos a la calle Gibraltar y se detuvieron ante la casa número 2, llamada de San José.

Estaba la puerta cerrada y hubieron de esperar algunos minutos hasta que legó la que tenía las llaves de la casa, que era la señorita Emilia Torrecilla. Abierta la puerta, el Padre Herranz dirigiéndose a los concurrentes hizo una breve alocución queriendo explicar la transcendencia del suceso que al día siguiente debía realizarse y cuyo exordio era lo que habían presenciado.

Se van a echar los cimientos, de un edificio cuya concepción no es humana, se debe a la inspiración divina y cuya ejecución será a costa de sacrificios inmensos, por la mayor gloria de Dios y bien espiritual de las almas.

Aquí tenéis estas cuatro siervas de Dios que amparadas por Jesucristo y cuyo nombre desean llevar, pues se llamarán Hijas de Jesús, y bajo la protección del mismo y del de María Inmaculada, vienen a cultivar los jardines de la niñez y de la juventud femenina por medio de la piedad y de las letras.

Su Apostolado ha de ser fecundo por la enseñanza del Catecismo y de todas las demás cosas necesarias a las jóvenes cristianas.

Vienen solas sin recursos humanos, fiadas únicamente en Aquel que todo lo puede, porque Él y solamente Él es quien ha inspirado y quiere implantar en su Iglesia este humilde ejército para contrarrestar las fatales influencias que ha desencadenado sobre nosotros la revolución.

Dios ha escogido esta ciudad de Salamanca para que sea la cuna de su nacimiento, esperamos en el Señor que sea bien recibida la nueva Congregación y que para gloria de Dios y bien de las almas y esplendor de Salamanca, aquí arraigue, aquí crezca, se desarrolle y fructifique a la sombra y amparo de Santa Teresa de Jesús.

Testigos son de esta alocución cuantas personas presenciaron la escena, entre las cuales estaba el autor de estas líneas».

Sandalio García Alcalde S.J.

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